LLAMADO DE AUXILIO: un “SOS” por COLOMBIA

En los últimos meses, Colombia viene atravesando un grave estado de represión y violencia institucional. La protestas y movilizaciones populares que surgieron a partir del paro nacional convocado en abril pasado contra las políticas neoliberales del gobierno, persisten resistiendo detenciones arbitrarias, agresiones físicas, abusos sexuales, desapariciones y otras violaciones a los derechos humanos perpetuados por el Estado contra el pueblo colombiano. En esta nota, Jeysson Andrés Marulanda López, compañero activista por los derechos humanos, desarrolla parte de la historia de violencia política que llega a los hechos de estos días, denuncia la represión policial e institucional y comparte las pistas para la salida a esta crisis, que necesariamente debe partir de una reforma estructural de las fuerzas públicas, la desmilitarización del país y la concertación a través de una mesa de diálogo nacional que atienda las múltiples vulneraciones de derechos del pueblo colombiano.

Mi nombre es Jeysson Andrés Marulanda López, tengo 24 años y soy de la ciudad de Manizales, ubicada en el departamento de Caldas, Colombia. Manizales queda a 290 kilómetros de Bogotá, es una ciudad de la cordillera central, en el eje cafetero. Soy estudiante de Ciencia Política, Gobierno y Relaciones Internacionales en la Universidad Autónoma de Manizales. Además soy activista por los Derechos Humanos y defensor de la democracia. Soy contrario a la utilización de la violencia como mecanismo para dirimir cuestiones políticas en mi país.

Colombia es un país donde personas han sido asesinadas por razones políticas e ideológicas desde hace décadas. En 1948 fue asesinado el caudillo liberal Jorge Eliecer Gaitán, desatando el evento histórico que todos conocen como el Bogotazo. Desde ese momento hasta hoy la ola de violencia política continuó de diversas formas. El enfrentamiento bipartidista de la década del 50 obligó a muchas familias campesinas a dejar sus tierras y movilizarse hacia las áreas urbanas de las grandes ciudades. Fue una gran crisis humanitaria que llevó la pobreza a los grandes centros poblacionales. Esto trató de solucionarse con un acuerdo político llamado el Frente Nacional.

En la década del 60 comienza a tomar forma el conflicto armado colombiano, con cinco grupos armados guerrilleros: Farc, Eln, EPL, m19 y Quintín lame. Estos grupos armados se mantuvieron activos durante los 60, los 70, los 80 y los 90… En los años 60 el gobierno comenzó una política de armar a grupos campesinos para que se defendieran de la guerrilla. En los años 80 comienza ese mismo fenómeno a tomar forma como grupos paramilitares con la formación del MAS (Muerte A Secuestradores) formada por carteles del narcotráfico para dar respuesta a una ola de secuestros a familias adineradas. Ese fenómeno paramilitar se fortaleció en los 80 y los 90 con el apoyo del propio estado y que hasta el día de hoy se sigue manifestando en diversas formas. En el nuevo milenio algunos grupos armados ya se habían desmovilizado para convertirse en organizaciones políticas. Otros, como las Farc y el Eln siguieron activos como guerrillas.

En este video Jeysson Andrés Marulanda López comparte este llamado de auxilio por los derechos humanos en Colombia

El acuerdo de paz con el presidente Santos en 2016 le puso fin al conflicto con las Farc que tomaron la forma de un partido político que hoy se llama Comunes. Con el Eln se realizó un intento similar de acuerdo, pero no prosperó, aunque en estos días el gobierno del presidente Iván Duque sostuvo intentos de acercamiento en el marco de las protestas del paro nacional.

Las protestas producto del paro nacional, convocado inicialmente por el Comité Nacional del Paro, conformado por sindicatos y confederaciones de trabajadores y profesores, tienen sus orígenes en la desigualdad, la pobreza, el desempleo, la falta de oportunidades para los jóvenes, y el rechazo al asesinato sistemático de líderes sociales en el país.

La gota que rebalsó el vaso para este estallido social fue la presentación de una reforma tributaria que buscaba sanear las finanzas del país, que producto de la pandemia se han visto severamente afectadas. Con esta reforma tributaria se pretendía aumentar el impuesto al valor agregado (IVA) de una manera desproporcionada, afectando el bolsillo de las clases medias y bajas. Este impuesto afecta principalmente a los productos alimenticios. La pandemia, con su consecuente crisis social y económica, aumentó las tensiones en un país que es golpeado por la violencia y la desigualdad desde hace muchas décadas.

Persona con Discapacidad en una movilización, usa barbijo y máscara y sostiene una bandera colombiana
Persona con Discapacidad en una movilización, usa barbijo y máscara y sostiene una bandera colombiana

Les escribo para transmitir, como activista de derechos humanos, un llamado a denunciar la brutal represión que estamos viviendo por parte de las fuerzas públicas. La policía nacional en nuestro país está adscrita al Ministerio de Defensa, ha sido pensada como una fuerza pública que actúa en el marco del conflicto armado, por ello tiene acceso a armamento militar y tiene formación militar. Sus miembros tienen fuero militar, no son juzgados en el fuero civil, aumentando la impunidad en los casos de abuso.

Esas fuerzas públicas han actuado siempre de manera desproporcionada contra las protestas sociales. La Corte Suprema de Justicia intentó limitar el uso abusivo de la fuerza y garantizar el derecho a la protesta en septiembre de 2020. Aún así, la situación hoy es de una brutal represión por parte de la fuerza pública contra los manifestantes. Temblores ONG realiza reportes sobre los casos de violencia policial, las víctimas de violencia física por parte de la policía, los homicidios presuntamente cometidos por la policía, las detenciones arbitrarias de manifestantes, las intervenciones violentas por parte de la fuerza pública, los casos de disparos de arma de fuego por parte de la policía y las victimas de violencia sexual por parte de la fuerza pública.

Necesitamos hacer una reforma estructural de las fuerzas públicas, hacer un traspaso al Ministerio del Interior que garantice dotarlas de un protocolo en materia de derechos humanos. Es necesario que el gobierno nacional desmilitarice las principales ciudades de Colombia como un llamado a la paz. Es necesario que atienda debidamente la demanda social, en su verdadero contexto, con espacio para una gran mesa de diálogo nacional.

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